SE LES SOLTÓ LA CADENA Y SE ESCAPÓ LA TORTUGA (corregido y aumentado)




Sí, ya sé, Tacho. Empezó Reuteman. Pero ahora a todos, o a casi a todos se les suelta la cadena a cada rato. Y, como consecuencia inmediata, se les escapa la tortuga.

Mirá, Tacho, que hay que ser lento —o muy rápido—, para hacerse el distraído mientras la tortuga forrada de verdes se escapa hacia algún paraíso, estee, digamos... Dorado e inaccesible.

La Gripe A arrojó al día de ayer el doble de muertes que las anunciadas poco antes; estamos segundos en la lista de tan nefasta consecuencia, detrás de los Estados Unidos y antes que México. No obstante se han reanudado las actividades con total displicencia; podría decirse que la Gripe en crisis pasó a ser un recuerdo del futuro que nunca sucedió. Todo está bien. El Dengue — si bien la Prevención y el Tratamiento llegaron tarde a la cita, mal vestidos y sin plata—, se fue a Disney porque lo aceptaron en un postgrado que el BID promueve para América Latina, en colaboración desinteresada con la empresa esa que produce el antimosquitos. Y más precisamente, para Argentina, por el crisol de razas, ¿viste? ¿O crisol de acuerdos oí por ahí? Ya no sé... Es que se oye de todo un poco. Y tanta lluvia de sobreseimientos provisorios o faltas de mérito según el mecenazgo de turno, confunde a cualquiera. Nunca sabés si salir con paraguas, piloto o por San Fernando con piloto automático. Qué se le va a hacer. Y corré Tacho, que te quedás atriqui y a nosotros se nos va el Sarmiento. Mirá que está circulando a reglamento, ¿eh?

Yo no sé qué es peor.

Que sí, que es preferible reír que llorar. Aprendamos de las privatizadas, que cada vez andan mejor: logran subsidios día por medio. Es que estaban muy limadas. Ahora, más o menos se defienden, aprendieron a contraatacar. Menos mal, porque se las veía tan desprotegidas... La gente es mala y habla, Tacho. No todo es como dicen. Es peor. Mucho peor. Y, mientras la gente protesta (hecho manipulado con total mala fe), las privatizadas se entretienen con el gran juego de la Horca de los hablantes. Digo, de la Oca, sorry.

Para muestra, basta un botón: Edenor me envió una cuenta de mil quinientos pesos y pico (un pico laargo, aclaro. La miré como quien ve a Godzilla en el living y le convida un mate, ¿viste?

¡Ah! ¿No viste?

Te creo: es muy fuerte.

Lo único que se me ocurrió (aparte de... Bueno, no. No es nada) fue rezar. A San Expedito, a San Cipriano, a San Menem, a San Perón, a Santa, .... Todos, A San... ¡Se cortó la luz! ¡Mierda! ¿A las once de la noche, esta gente cumple el servicio fielmente? Porque, claro está, ni se me ocurrió pagar semejante cuenta.

Pero no, Tacho. Se ve que se entrenaron en la telepatía. Sí que se cortó la luz en casa, tal como viene sucediendo últimamente. Pero no ché, no pensés mal, a ver si adivinás todavía y encima tengo que encargarme de las intimaciones para librarte de la calumnia... No, Tacho, es cosa de brujos. Es evidente que contratan zahoríes. Además de enviarnos mala vibra. Porque coincidirás conmigo —que estoy muy locaaa— que mil quinientos pesos es ¡muy mucha mala vibra!

Y ahora dice la Comitiva Viajera Presidencial — con sus trajecitos Escada y Armani y siempre a bordo de aeronaves en movimiento— ¡que no tenemos que alucinar! Que todo va viento en popa. JA. En popa ¿de qué nave? ¡¡¡Decime Tacho, que me muero, por Santa Lamparita de Bajo Consumo, que me amarro a la puerta de Edenor...!!!

¡Ah! ¿En serio... ? Mirá vos. Qué momento tan oportuno para vender. O el comprador es un boludo, o es un vidente, o es un ¿tipo cuya vocación es la electrónica? Ay, Tachito (¡shhh!) No, señor, quédese tranquilo. Yo no alucino. Nada más no les creo un gramo de nada.

Y nada. Era un cortocircuito. Se ve que apelaron al esoterismo para que los cortes de luz parezcan cosa de maleficios que andan haciendo de las suyas de incógnito. (Y... ) Decí, Tacho, que el bombón del electricista que trajo mi hijo hizo todo de diez. Menos cuando se quedó tildado con la nena. (¡Ah, no!) Aunque, bueno, Tacho, si hay amor, ¡qué mejor que un electricista! Antes, un médico era un buen partido. O un abogado, un escribano, un ingeniero. Ahora, son garantía de desocupación y ¿amor? Quién sabe... Por las dudas, voto por el electricista.

Por otra parte, las tarifas de los servicios privatizadísimos que disfrutamos siguen una escalada de multiplicación bíblica que dejan a la de los peces y los panes humillada en un papelón milenario, mirá. Y así, no hay amor que aguante.

Igual, yo no estaré para cuando estallen las reestatizaciones y las moratorias previas consiguientes. Es como mirar setenta veces siete Bambi y llorar en todas y cada una de las repeticiones. No. Me mudo a un buque maderero.

En serio, Tacho, cada vez más gente se muda a barcos.

Con lo que en corto plazo, o tenemos piratas matriculados —¡era hora que los blanqueen!—, o la ciudad será un páramo digno de habitar. ¿No te digo yo? Esto es una cuestión de suerte, oportunidad y castigo. Y de Penas. Dios nos tiene pena. Y nosotros, por esos ancestros apocalípticos de los mitos argentinos, como el gaucho errante al que le quemaron el rancho, le mataron la china y lo metieron preso y el tanguero que llora a su viejita mientras se sumerge en el alcohol por culpa de la mina adorada que lo dejó seco, le fundió el mercadito y le choreó los patacones, nos encargamos de estirar el karma por los siglos de los siglos. Sin Amén.

Es como dice Pinti: "¿Lo hacen de locos o de boludos?" Todavía la respuesta creo que está en las predicciones no reveladas de Juan Domingo, para que no panda el cúnico. Ergo, me voy en busca del Señor López, que siempre está ahí y nunca falla. (¡Ay, Lopecito, si supieras...!)

Me retiro, Tacho. Es tarde y este chaleco cruzado que tengo no me deja manejar bien las teclas. Total ¡mañana ¡será otro día! Aunque me dan permiso para escribir solo en los eclipses de luna —como hoy— y los lunes de luna llena de siete a ocho, no sé porqué... ¿Será que los lunes me dan doble dosis de Diarreozepan y otras pastillitas de colores?

Es que en este país, un día es un mes, y un mes, una eternidad. Ni hablemos de un año. Que si es electoral, es Ying -Yang: va y viene, pero el equilibrio Feng Shui nunca aparece. Claro que no le damos bola a la alineación del eje terrestre con la galaxia láctea. Es que aprendemos de acierto en error. Digo, de error en error. Lo peor es que a veces, ¡acertamos! Es la suerte de los locos, y menos mal. Porque yo soy adicta a esta locura acrisolada, tana, franchute, gallega, criolla y de todos aquellos que quieran habitar este bendito suelo argentino. No hay ciudades como las nuestras que de noche brillan en las librerías abiertas, en los cafés literarios, en los restó artísticos, en los teatros, en los carritos de la Costanera y en los filósofos callejeros.

Y eso que no me meto con Rosario, Cuna de la Bandera y de las Letras. Hay amores que matan. Y yo amo a la ciudad de Rosario y a su biblioteca “Dr. Juan Álvarez”, al Parque Independencia, a los Leprosos* ¡obvio!, los Carlitos*, el Chupín* de pescado y La Florida en verano. Aunque no necesariamente, en ese orden. ¡Ah! Y al Paraná. En todas sus variantes.

(O termino con poesía, o demuestro cómo hay males que duran cien años, Tacho. Y cuerpos que los aguanten)

¡Viva la Poesía entonces! (Que me vinieron a buscar, Tacho, ¡me voy!)

Nos vemos, te llamo, me llamás, te escribo, te mando un mail. ¡Ah! Traéme papel A 4! Y cartuchos de colores.

Ref:* "Leprosos” = equipo de fútbol local “Club Atlético Newell's Old Boys”; “Carlitos” = tostados de jamón, queso y ketchup; Chupín de pescado = Cazuela de pescado de río.

5 comentarios:

Margarita dijo...

Esto...Turke, nunca te leí nada igual. Claro que es “vox populi” que ningún texto es igual a otro, al menos que sea el mismo copiado, en tal caso no es nuevo ni te sorprendes, que es lo que quise decir, pero sí igual. Ojo al dato. ¿Qué? ¿Cómo vas de lo tuyo? Niña, pero para qué tomaste esa dosis extra de Diarreozepan… Pásate un blister.

Gracias. Disculpa, pero acaba de pasar el Tacho y hoy no se me escapa “vivo”. Nos vemos, nos leemos, escribe un mail… ¡Chau!

¡Cuánto bueno por aquí, Tacho! Se te extrañaba. Ven, siéntate y ponte cómodo, que te invito a una ronda. Para mí el Diarreozepan, para ti el Diazepán; te va a hacer falta. ¿Algo para acompañar?

Has visto lo que ha escrito aquí la amiga… Que si se escapó una tortuga, que viene siendo difícil porque a lenta no les ganan. Bah, eso sería porque el vigilante de este zooilógico tendría las piernas flacas o la vista muy gorda, o las piernas cortas y las manos muy largas, yo qué sé…descompensado el tío que se dice.

Bueno, Tacho, sí, ya ves, lo de La Gripe A tampoco es tan grave, está controlado en muchos países, eso oí decir a las autoridades, y si ellos lo dicen, por algo será, ¿no? ¿Cuándo nos exageraron que yo me entere? Y en el resto, ¿qué nos dicen? “puede ser controlada”, ¡qué lumbreras! ¡Cómo se nota que estudiaron y estuvieron pensando! Cuando se ponen a pensar es para echarse a temblar, te digo, se conoce que no tienen costumbre, si hasta humo deben haber sacado las criaturas... Claro que también puede ser que no, digo yo. Tacho, yo qué sé... Blanco y en vasija: leche fija. Ná, nos la jugamos a los chinos, y ya, fuera problemas, ¿total quién quedará para quejarse después de una pandemia? Además, que gusto por quejarse, nos quejamos por todo. Si somos los últimos de las listas del mundo mundial, nos quejamos, y si las encabezamos, también. ¿Quién nos entiende? Inconformista que se dice. Claro que cuando vemos en qué materia ocupamos los puestos de honor, es mejor echarse a llorar, Tacho, así te lo digo, y si quieres te lo repito. ¿No?

Margarita dijo...

Uy, Tacho, agoté el sistema. Qué poca energía, caray. Sigo...

De momento por aquí estamos tranquilos, ¡gracias a Dios! O a los cuarenta grados a la sombra, claro, así no hay virus con ganas de dar por cu…digo, guerra, de momento deben estar buscando una sombra y haciendo la siesta. ¿Quién va a trabajar con este calor, Tacho, si hasta las ideas se te derriten? Nuestra ministra de sanidad dice que no hace falta tomar medidas severas, ni se cerrará colegios ni nada, que eso no va interferir en nuestra vida. ¡Di que sí!, ¡con un par!, aquí estamos nosotros, a pecho descubierto, recibiendo a puerta gayola, qué no se diga, digo yo, Tacho. ¡Con alegría, que a alegres no nos gana nadie! ¡Ya ves, Tacho! Seriedad ninguna, claro. Consecuentes, que se dice, Tacho. Deja que llegue el frío y los virus se enteren que tienen libre circulación y barra libre, se nos ponen un traje de gitana, el sombrero cordobés y unas castañuelas y nos montan una juerga flamenca por tó lo alto. “¡Qué corra el Rioja! ¡Pásate ese jamón serrano, que estos no se enteran, que son alegres! ¡Que rasguen esa guitarra! ¡Venga, esas palmas…! ¡Échale candela! ¡Qué arte ties, chiquilla! ¡Olé! ¡Olé!” Ejem, cierto, sorry, Tacho, me dio envidia de Turke, que si Dios es argentino, que si el tango, que si Rosario, que si los cafés literarios, le dio un atacón, che! ¡Bueno, pues nosotros tenemos el jamón! Lo mío es comprensible, un mal momento lo tiene cualquiera. Es una reacción normal, humana, que no sé si viene siendo lo mismo. Que hasta de eso se queja aquí la amiga, que si esa Comitiva va vestidos de Escada y de Armani, pero ¿qué quiere que vistan? ¿Harapos? Glamour que se dice, Tacho. ¿Debe conocerlo? ¿Tú crees? No, qué va, hombre, si lleva esa horrible camisa cruzada. Tacho, no me saques esa camisa para mí. ¡Ah, no! ¡Ni lo sueñes! ¡No es de mi talla, ves?

Bueno, sigamos… Por dónde me había quedado. A ver…repasemos, no, si yo tengo mucho que decir. Hay gente que no tiene nada que decir en la vida, pero yo no, ah, no, no soy de esas, temas a mí no me falta. ¿Tienes un ratito más? Verás, te conté ya cuando subí a aquella montaña y me jodí el gemelo… el derecho, no, no fue allí arriba, eso me pasó tres días después, pero todo tiene que guardar un orden, cronología que se dice, Tacho. Tú espera, me tomo una pastillita de esa más, no sé a qué tanta prisa si hay tiempo. Tenemos todo el tiempo…

¡¿Eh?! ¡Ah, no, Tacho! ¡¿Qué haces?! ¿Para qué traes ese cojín? ¡Ah! Menos mal. Es para que recueste y descanse mi lengua… Por un momento pensé…

Jeje, Mónica, aquí abusando del Tacho. Espero que no me demandes por demente. Ya me voy a tomar la medicación, no te preocupes. Si es que nunca debí dejarla. Está toda la verborrea buenísima, pero la parte final me hizo reír de lo lindo.

Te envío un besote,

Margarita

Turkesa dijo...

MArgot:

¡Jajajajajajajaaa! ¡Esto no es serio, son cinco euros cada fracción de comentario, che!

No te respondo porque el curro me tiene atrapada en sus redes, pero vuelvo.

Nada más te digo que ustedes tedrán el jamón, claro, ¡cómo no! Pero nosotros tenemos el CHANCHO. Que conste en actas.

Me retiro contra mi voluntad; pero no te confíes: lo mío no es carencia de tiempo, sino una circunstancia momentánea de iliquidez del mismo.

Besotes.

Randal TJ dijo...

Grande Turkesa!!

Me identifico mucho con cada escrito tuyo, soy victima de Edenor y de cada una de las cuestiones que describís...

Creo que también estoy cerca de tener mi propio chalequito blanco!!

Beso grande.
Randal.

Turkesa dijo...

¡Hola, Randal! Perdona la demora en responder.
¡Jajajajaa! ¡Edenor! (¡Sniff! Y la p... que los p...ó !)

Estee, claro, con los bruscos cambios de estimación del inestimable y lastimero servicio que prestan las empresas privatizadas de servicios públicos, uno se identifica, a este paso, con la poesía renacentista de leer a la luz de una vela y el romanticismo del hogar a leña. En fin, Yo puedo prestarte mi chaleco, cualquier cosa. Claro que debes presentar un pedido por triplicado ante el Misterio de Insalubridad. JEJE.

Gracias, Randal. Vos me entendés la locura!

Besotes.